Historia de la ciudad de Zaragoza


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Zaragoza siempre ha sido, debido a su situación geográfica, epicentro del fértil valle del Ebro y confluencia de ríos (Ebro, Huerva y Gállego), un territorio deseado y codiciado por los diferentes pueblos que pasaron por la Península Ibérica.

Historia antigua

Las primeras noticias que se tienen de la zona donde se emplaza la actual Zaragoza son el establecimiento de un pueblo íbero (los sedetanos) en un poblado denominado “Salduie”.

Las legiones romanas llegaron al valle del Ebro en el siglo II a.C., momento en el cuál debieron afrontar frente a pobladores indígenas dos actitudes contrapuestas: de manera más o menos tranquila y rápida entablaron amistad y colaboración con los pobladores sedetanos e incluso vascones; se opusieron con las armas en la mano a pueblos como los ilergetes.

Las fiestas de Zaragoza dan fe de sus raíces históricas.

En el 195 a.C. el cónsul Catón al mando de más de 30.000 soldados romanos trató, y sólo consiguió en parte, sofocar las revueltas que estallaban en la Hispania Citerior contra el poder romano; sólo tras la conquista de la legendaria Numancia (133 a.C.) pudieron los romanos considerar pacificada Hispania

Como hemos visto, los habitantes de Salduie y sus alrededores colaboraron casi desde el primer momento con el poderío romano. A cambio de dicho apoyo, Roma favoreció a sus habitantes con algunos privilegios, y con el tiempo la colaboración alcanzó cotas elevadísimas, como lo demuestra el “Bronce de Ascoli”.

•  “Bronce de Ascoli”: datado en el 89 a.C. (hallado a principios del siglo XX en Italia, donde permanece en los Museos Capitalinos de Roma), representa la primera noticia escrita respecto a Salduie. En él, el Senado romano accede a conceder (además de otros honores) la ciudadanía romana, por primera vez en su historia, a 30 soldados extranjeros, como muestra de respeto por la ardua lucha que demostraron en el asedio de “Asculum” (Ascoli). Dichos soldados eran jinetes pertenecientes a la “Turma Salluitana”, nativos de localidades cercanas a Salduie, lugar donde confluían para entrar a formar parte del ejército auxiliar romano.

Pese a reconocer la importancia que tuvo Salduie (enclavada en la zona del actual Juslibol) durante casi dos siglos, el origen de la actual ciudad de Zaragoza cabría situarlo más acertadamente con la fundación romana de Caesar Augusta, aproximadamente en el 24 a.C. La nueva población disponía de un trazado urbanístico claramente definido, un plano rectangular con dos calles principales que recorren la población de Norte a Sur (cardo), y de Oeste a este (decumano); un perímetro claramente dibujado y un casco antiguo donde se hallaban los principales edificios públicos.

Caesar Augusta fue fundada por veteranos de las guerras cántabras, concretamente por los licenciados de tres legiones: de la IV de Macedonia, VI Victoriosa y X Gemela. Estos veteranos disfrutaron de numerosos beneficios y privilegios que incentivaron su asentamiento en la nueva urbe, entre ellos la exención de impuestos.

Del periodo de máximo esplendor romano de la ciudad nos quedan múltiples restos con los que podemos comprender el enorme desarrollo que debió de alcanzar una urbe que ejercía su influencia sobre gran número de poblaciones vecinas. Algunos de los más importantes monumentos que han llegado hasta nosotros son: el anfiteatro, el foro, las termas públicas o el puerto fluvial.

La decadencia romana durante el siglo III puede percibirse en la inseguridad que denota la construcción de las murallas que rodeaban a la ciudad, y de las que aún quedan ciertos restos.

Caesar Augusta tras la caída del imperio romano

Durante el periodo de descomposición del Imperio Romano de Occidente, Caesar Augusta se convirtió en base operativa desde la que los diferentes pueblos bárbaros (suevos, alanos y vándalos) saquearon todo el valle del Ebro a partir del 409.

Con la llegada de los visigodos en el 472, tras un acuerdo con el moribundo Imperio, éstos fijaron su residencia en la ciudad para pacificar todo el valle del Ebro.

Durante los siglos VI y VII, la ciudad se convirtió en verdadera sede episcopal de los visigodos convertidos al cristianismo. Cabe resaltar la celebración en su interior de dos importantes sínodos en el 592 y el 691; y el papel jugado por su obispo Braulio, primera figura de relieve mundial que destaca de entre sus conciudadanos, quien era el principal azote del arrianismo y voz del conjunto de obispos hispánicos ante el Papa.

En el 711 se produjo la invasión musulmana de la península, que en sólo tres años conquistó con sólo 30.000 soldados la práctica totalidad del territorio (salvo zonas montañosas no consideradas como prioritarias). Las causas de esta rápida invasión fueron varias: derrumbe del poder visigodo, colaboración de las elites judías y sobre todo oferta de pactos de capitulación muy ventajosos; las ciudades que capitulan conservaban cierta autonomía, se aseguraba la tolerancia religiosa y se respetaba las propiedades y tierras a propietarios. Pese a que gran mayoría de ciudades capitularon, Zaragoza (al igual que Mérida como ejemplos más destacados) se resistió; ello provocó que gran parte de sus habitantes fuesen esclavizados tras la conquista por las armas.

Pasó a ser denominada “Sarakosta”, nombre islamizado que significa “ciudad blanca”, y se convirtió en la capital de la Marca Superior, conservando por su gran distancia respecto a Córdoba y por su razón de frontera una gran autonomía política.

Carlomagno.

Dentro de las luchas intestinas entre abbasíes y omeyas (en el 756 se estableció el Emirato Omeya en la península, rompiendo lazos con Bagdad), el walí (gobernador) Sulayman de Sarakosta ofreció entregar la ciudad sin lucha a Carlomagno. Cuando las tropas de Carlomagno llegaron a puertas de la ciudad en el 778, el lugarteniente de Sulayman se hizo con el control y se negó a abrir sus puertas. Tras el fracaso de la expedición, las tropas de Carlomagno fueron sorprendidas en su retirada en Roncesvalles por tropas musulmanas de Sarakosta y vascones.

Tras la desintegración del Califato de Córdoba en 1031, se constituyeron 25 principados independientes, de entre los cuáles Sarakosta era uno de los más importantes.

El reino taifa de Sarakosta fue famoso por su refinación, amor a las artes y sólido ejército mercenario (del que fue comandante en jefe un lustro el mítico Cid, durante su destierro castellano); especialmente durante el reinado de la dinastía Banu Hud (1038-1110). El máximo exponente de dicha riqueza y refinamiento es el Palacio de la Aljafería, y figuras centrales como Avenpace (maestro de Averroes) o el polifacético judío Salomón ibn Gabiriol (poeta, gramático o filósofo entre otras cosas).

Fin de la presencia árabe

El Papa Gelasio II predicó la santa cruzada en 1118, consiguiendo de esta manera que el rey aragonés Alfonso I “el Batallador” contase con el apoyo de aquitanos, gascones, bearneses o navarros en su intento de tomar Sarakosta.

Tras siete meses de un brutal asedio (en el que no participaron los almorávides, pues huyeron al ver acercarse semejante ejército), Alfonso I conquista en diciembre de ése mismo año la ciudad, a la que convierte en nueva capital del reino de Aragón.

Mientras se resolvió la cuestión de la sucesión de Alfonso I, la ciudad fue ocupada por las tropas de Alfonso VII de Castilla y León en 1134 (origen del escudo de la ciudad).

Durante el siglo XIII se produjo el primer gran ensanche de la ciudad, al extenderse las murallas hasta la ribera del río Huerva.

A consecuencia de la peste bubónica de 1348 y sucesivas oleadas posteriores, la población de Zaragoza pudo llegar a perder más de la mitad de su población, con todo lo que ello conlleva desde el punto económico y social.

Siglo XVI

Durante el siglo XVI, Zaragoza vive un crecimiento económico sin parangón, hecho que puede percibirse a través de los múltiples y preciosistas palacios y casas nobles de la ciudad: ejemplo extraordinario serían los palacios de los condes de Sástago o Luna, la Casa de los Morlanes o La Lonja, centro económico de la ciudad.

Antonio Pérez.

“Alteraciones” (1591): en 1579 es detenido en Madrid el Secretario de Felipe II, Antonio Pérez, acusado del asesinato de Juan de Escobedo, Secretario del hermano del rey, Juan de Austria. La causa real del asesinato, cometido con el consentimiento real, no se conocen con exactitud, aunque se supone que fue por conjuras palaciegas o celos por Ana de Mendoza, princesa de Éboli.

En 1590, Antonio Pérez huye desde su prisión castellana hasta Zaragoza, donde se acoge al privilegio de “manifestación” en su calidad de aragonés, privilegio que le disponía a ser juzgado por el Justicia de Aragón. Felipe II, exasperado por la huída de un personaje que atesoraba múltiples secretos de Estado, consigue que la Inquisición le acuse de herejía, burlando a su vez la jurisdicción del Justicia.

En mayo de 1591 los nobles aragoneses, celosos de sus privilegios y fueros, organizan un motín popular y sacan a la fuerza a Antonio Pérez de las cárceles inquisitoriales del Palacio de la Aljafería, para trasladarlo a la de manifestados; durante el motín, los exaltados asesinan al marqués Almenara, representante directo de Felipe II en Zaragoza.

La respuesta real fue inmediata y poderosa: en noviembre de 1591 un poderoso ejército proveniente de Castilla entra en Zaragoza, ejecuta al Justicia Juan de Lanuza IV (al no poder capturar a Antonio Pérez, huido a Francia), y poco tiempo después Felipe II elimina la mayor parte de los fueros aragoneses.

Zaragoza durante la Guerra de Sucesión

Durante la Guerra de Sucesión (1702-15), Zaragoza como el resto del reino de Aragón apoyó la causa de Carlos de Austria, frente a Felipe de Anjou. Carlos llegó incluso a ser proclamado en la catedral de La Seo como “rey de Aragón” el 29 de junio de 1706.

Tras una primera parte de guerra en que parecía se iba a imponer Carlos, 1707 marca el punto decisivo de la guerra, con la victoria borbónica en la batalla de Almansa (mayo-1707). Durante el verano de 1707, tras entrada de tropas borbónicas en Zaragoza, Felipe V proclama sus primeros decretos de “Nueva Planta”, por los que se eliminan definitivamente todos los fueros e instituciones propias de Aragón.

La ocupación francesa

Múltiples han sido los acontecimientos relevantes vividos por Zaragoza, pero ninguno marcó tanto su historia ni tuvo la proyección internacional como los dos asedios sufridos por la ciudad ha manos de las tropas napoleónicas y sus aliados polacos.

El sitio de Zaragoza.

Primer Sitio de Zaragoza (15-VI a 15-VIII de 1808): las tropas del general Lefebvre, unos 5.000 infantes, llegan el 15 de junio de 1808 frente a las puertas de Zaragoza tras haber conseguido tres rápidas y fáciles victorias sobre las escasas y poco preparadas tropas aragonesas en las batallas de Tudela, Mallén y Alagón. Las defensas de la ciudad eran escasas y no existían suficientes tropas regulares (Palafox y el grueso de los regulares abandonaron la ciudad que creían perdida para centrarse en un posible contraataque) para plantear una defensa seria, por lo que todo hacía presagiar una fácil conquista franco-polaca. Sin embargo la ciudad resistió varios asaltos que llegaron al mismo corazón de la ciudad, se combatía casa por casa sin dar un palmo de terreno perdido. Ante la noticia de la trágica derrota francesa en Bailén, franceses levantaron el asedio el 15 de agosto y se retiraron a Pamplona donde deberían recibir nuevas órdenes de Napoleón y recomponer su situación.

Segundo Sitio de Zaragoza (21-XII-1808 a 21-II-1809): si duro fue para los zaragozanos el Primer Sitio, este Segundo alcanzó cotas casi épicas. Los defensores sí tuvieron esta vez tiempo para realizar unas defensas fortificadas dignas de dicho nombre e instruir a los combatientes en uso de armas, pero la potencia del fuego enemigo fue devastadora; continuos bombardeos de la ciudad convirtieron en escombros parte de la misma, aunque el enemigo que provocó más bajas fue el hambre y el tifus, verdadera epidemia que provocó muchos más muertos que el combate (Zaragoza pasó de unos 55.000 habitantes antes del inicio del segundo Sitio a poco más de 12.000), y principal causa de la capitulación de la ciudad el 21 de febrero de 1809. En el momento de la entrega de armas a tropas victoriosas, éstas mostraron una verdadera sorpresa por la heroicidad de sus defensores; pocas veces una derrota engrandeció tanto a un pueblo, hecho por el que posteriormente la ciudad recibió los títulos de “muy noble” y “muy heroica”.

La Zaragoza decimonónica y contemporánea

Durante las Guerras Carlistas (1833-39) Zaragoza, ciudad de tintes liberales, permaneció fiel al bando isabelino, pese a que gran parte del Bajo Aragón estaba en manos carlistas y ansiaba tomar la capital aragonesa. El 5 de marzo de de 1838, el general carlista Cabañero intenta su conquista; cuando parecía que iba a lograrlo se produjo una verdadera revuelta popular contra los invasores, de una virulencia no recordada desde los tiempos de los sitios franceses. Hoy día se recuerda aquel acontecimiento durante la festividad de “la Cincomarzada”.

Un impulso modernizador se desarrolla en Zaragoza en 1908, con la celebración del primer centenario de los Sitios, momento en el que se celebra en la ciudad la Exposición Hispano-francesa.

Durante Guerra Civil (1936-39), pese a ser Zaragoza una ciudad con enorme peso del movimiento obrero (principalmente anarcosindicalista), permaneció del lado insurgente desde el mismo momento de la sublevación, cuando el general Miguel Cabanellas, Jefe de la División Militar de Zaragoza, se pronunció en contra de la República el 19 de julio de 1936.


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Comentarios de los visitantes sobre Historia de la ciudad de Zaragoza
Creo que se equivocan cuando afirman que Juan de Lanuza IV es ejecutado por Felipe II. Juan de Lanuza IV "El Viejo", fue el padre de Juan de Lanuza V "El Joven", y éste sí que fue mandado ejecutar por el mencionado Rey. Para más información diré que el padre murió tres meses antes que el hijo, debido principalmente a las heridas que le produjeron los aragoneses amotinados que intentaban oponerse a las órdenes de Felipe II. El Monarca, de esta manera, faltó a su juramento de obediencia a los Fueros aragoneses, por lo que el alzamiento -también provocado por los instigadores que movía cual marionetas Antonio Pérez-, era un hecho. Si quieren más información no duden en pedírmela que, gustoso se la proporcionaré. Un saludo.
29-01-2007 11:11:10 santiago E-mail
Un resumen excelente de la historia de Zaragoza. Muy útil. Gracias.
09-11-2006 07:37:37 Abelardo Esparza E-mail
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